sábado, agosto 14, 2004

Almas gemelas

Algo que escribí hace mucho tiempo, trata sobre el amor y la vida aunque hable de la muerte.



Almas gemelas
Por HARUKA



El departamento de la calle Los aromos al 1600 estaba en perfecto orden y resultaba un verdadero testimonio de sus ocupantes. El décimo piso tenía tres ambientes. Un amplio ventanal daba al balcón e iluminaba el living durante las horas de sol. Los pisos eran de parquet y estaban prolijamente encerados. En un mueble cerca de la entrada con un mantelillo que otrora fuese blanco cubriendo sus estantes, se podían ver fotografías que recorrían toda una vida o dos vidas fuertemente unidas por un lazo sagrado. La niñez en el campo, ambos tomados de la mano, el paseo en sulki, la primera comunión, los cumpleaños, las fiestas, sus primeras vacaciones juntos, el casamiento. Todo estaba allí, documentado por el sepia del tiempo.
En la cocina todo era pulcritud, los platos estaban limpios y guardados en sus respectivos estantes del aparador. Las alacenas contenían gran cantidad de conservas caseras, todas prolijamente etiquetadas y selladas. Un repasador sobre la mesa era lo único que denotaba que había habido presencia humana en aquel departamento apenas horas antes.
En el living había un hermoso sofá tapizado en marrón. Frente a él, el televisor ocupaba el espacio central. Ciento veintiséis canales de televisión por cable se recibían en aquel aparato. En una mesa baja junto a la ventana, en una esquina de la habitación había un jarrón con flores aun frescas. La ventana entreabierta permite que el living permanezca ventilado y que Misty, la fox terrier de tres años salga al balcón a su antojo. Del otro lado, la biblioteca. Viejos libros con hermosas encuadernaciones, la mayoría artesanales. En los cajones, las cartas ordenadas atadas con cintillas, un atado por cada remitente, ordenadas según la fecha en la que fueron recibidas. Todo era un vivo testimonio de quienes ocuparon el departamento.
En el dormitorio, la cama matrimonial de madera oscura, parecía recién hecha. Ni una sola arruga podía verse en ella. En la pared, sobre la cabecera de la cama, una imagen de Cristo y un delicado rosario de ónice. Los cajones de la cómoda contenían pañuelos planchados y ropa interior, a la derecha la de él, a la izquierda la de ella. El cajón superior hacía de costurero, unas cuantas bobinas de hilo, un alfiletero, una tijera y algunos elásticos sueltos. En el ropero entreabierto podían verse los trajes y vestidos colgados cada uno de su respectiva percha.
A cada lado de la cama, una mesita de luz con un mantelito tejido a crochet y una lámpara eléctrica. En una de ellas había un reloj despertador. En la otra un sobre escrito a mano. Dentro de él, una carta manuscrita.
En el balcón, media docena de macetas con bellas y cuidadas plantas adornaban el barandal. En el centro del mismo, una escalerilla plegable de cinco escalones.
Abajo, en el pavimento, él yacía a escasos metros de ella. Se miraban, y sus brazos se extendían hacia el otro, como intentando un último abrazo.

1 Comments:

At 17 de octubre de 2005, 05:44, Blogger Meli y Ger said...

o sea que se suicido????
pero porque???
si todo era tan perfecto????

una opinion.. podrias sintetizar.. hay palabras que sobran.. q dan muchas vueltas. Hacelo mas bien corto mejoraria la calidad. Y el final mas inesperado...
es como ver una pelicula con musica lenta y q filman toda la casa perfecta como habitada solo por las almas... pero vos esperas la muerte.
un consejo: llevalo al lector por otro camino. que no se espere ese final.
Un Beso Amiga!
Muy Bueno el escrito!

 

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